A Hedviga Golik, quien nació en 1924, le sobrevino la muerte cuando se preparaba para tomar una taza de té mientras veía un programa en su televisor blanco y negro.
Según la policía croata, la mujer fue vista por última vez por sus vecinos en 1966, cuando tenía 42 años de edad. Sin embargo, no está claro cuándo se reportó su desaparición, ni quién lo hizo, pues sus vecinos nunca se percataron de lo que le había pasado, ya que pensaron que se había mudado.
Si no fuera porque los vecinos decidieron recientemente darle uso al departamento que se suponía estaba abandonado --para lo cual pidieron la ayuda de la policía-- el cuerpo momificado de Hedviga hubiese permanecido más tiempo en la oscuridad de su casa. Los agentes forzaron la puerta del departamento para cerciorarse de que estaba desocupado, y así continuar con la investigación para determinar la propiedad del mismo.
Al respecto, un portavoz de la policía comentó: "Hasta el momento no tenemos idea de cómo es posible que alguien oficialmente reportada como desaparecida hace décadas no fuera ubicada en su mismo apartamento".
El funcionario comentó que los oficiales que ingresaron al lugar dijeron que fue "como entrar a un lugar congelado en el tiempo. La taza en la que ella había estado bebiendo té está todavía sobre una mesa, junto a la silla donde estaba sentada. La casa está llena de cosas que nadie ha visto en décadas".
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